así se crea una generación de nuevos fumadores

«Yo no sabía ni lo que era. Me lo vendieron en un pack y pensaba que también eran golosinas«. Fue la respuesta abochornada hace dos semanas del vendedor de una pequeña tienda de chuches en Madrid a un par de madres que acudieron indignadas a recriminarle que hubiera vendido unos vapeadores a sus hijos menores de edad. El hombre no sabe la edad exacta de los chavales, calcula que aún están en Primaria, pero no pensó que estuviera haciendo nada malo. Desde que ha descubierto lo que son realmente esos productos coloridos de sabores, aparentemente inofensivos, los ha retirado de la venta.

La edad mínima para comprar un cigarrillo electrónico o un vapeador en España es de 18 años, da igual si éste tiene o no nicotina. El problema es que, para los menores, el acceso a estos productos es más fácil que a los cigarrillos tradicionales. Se pueden adquirir a un precio asumible (desde los 5 euros aprox.) en multitud de establecimientos, internet e incluso en máquinas de vending, donde no siempre se controla la edad del comprador, «Se vende en cualquier sitio, como si fuera un producto inocuo. Con formas, colores y sabores, como si fueran gominolas, y realmente son productos que tienen sustancias tóxicas y que enganchan al tabaco y a la nicotina», advierte el doctor Carlos Rábade, neumólogo y coordinador del área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

A diferencia de los cigarrillos convencionales, los cigarrillos electrónicos, vapeadores, pods, etc, tienen colores, sabores y formas muy atractivas para los más jóvenes. Algunos incluso parecen juguetes, con formas de dibujos muy reconocibles. «No solamente hay vapeadores con forma de personajes conocidos de cómic o de dibujos animados, es que algunos están hechos de tal manera que se confunden con material escolar. Tienen forma de subrayadores, sacapuntas… no hace falta ser muy perspicaz para pensar que esto está hecho para atraer a los menores, desde edades tempranas, y también para que se camuflen a la vista de los educadores«, denuncia la doctora Carmen Fidalgo, secretaria de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), quien advierte así de las dimensiones que ha tomado el fenómeno del vapeo entre los más jóvenes. En la actualidad, cuenta la pediatra, se están dando charlas de enfermería escolar y pediatría en colegios con niños a partir de los ocho y nueve años porque desde estas edades «se pueden encontrar vapeadores en las mochilas».

En una sociedad en la que el número de fumadores tradicionales va descendiendo, la industria del tabaco ha tenido que reinventarse. Según datos de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), mientras que el consumo de cigarrillos convencionales continuó disminuyendo entre 2014 y 2023, el uso de cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida se multiplicó por tres (17% frente a 54,6%) entre los adolescentes españoles de 14 a 18 años. En 2023, el 26% declaró haberlos utilizado en los últimos 30 días frente a un 21% que afirmó haber fumado tabaco convencional.

«Los vapeadores son cigarrillos electrónicos de mil formas, con sabores, diseños y aromas muy atractivos para los niños. En la última encuesta del Plan Nacional sobre Drogas, ESTUDES, vieron que empezaban a vapear a los 11 años, y que era puerta de entrada al tabaco tradicional«, afirma el doctor Paco Pascual, presidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNTP). Desde este grupo de sociedades científicas se ha pedido que el etiquetado genérico afecte también a estos dispositivos, con y sin nicotina, para que no lleven ni colores ni dibujos.

Con los vapeadores, el experto considera que la industria ha conseguido generar una moda porque «fumar es también un tema de gestos, conductas, hábitos y sociabilización». Y aunque puedan tener una imagen más ‘blanca’ que el cigarrillo tradicional, menos nocivo no equivale a inocuo. «Los vapeadores provocan una enfermedad, con evidencia científica, llamada EVALI, que es una patología respiratoria que incluso puede provocar la muerte. Te venden los vapeadores de usar y tirar, con 700 inhalaciones, sabor a fresa, y parece que tomas un caramelo, pero realmente estás inhalando un aerosol que te está perjudicando como mínimo los pulmones, con lo que esto significa para un sistema respiratorio en formación«, advierte el doctor Pascual.

Los pediatras, que también viven esta nueva realidad, abogan por tener un rato de charla a solas con los adolescentes en consulta para que puedan sincerarse sobre el consumo de este tipo de productos. «Hemos pasado de puntillas con el tema del vapeo porque no se percibe como una adicción, como una forma igual o peor que el tabaco y consumo de nicotina por parte, ya no de adolescentes, si no de niños más pequeños. Puedes vestirlos de dibujos o que algún adulto descerebrado lo regale en la Comunión, pero es un dispensador de nicotina, una sustancia horrorosa que acarrea daños. Y los que no contienen nicotina tienen otros productos que son igual de nocivos«, explica Felix Notario, pediatra y presidente de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA).

En su opinión, el abordaje con el adolescente no puede ser con el planteamiento de daños a largo plazo porque a esa edad no tienen miedos y lo ven lejano. Para prevenir y detectar el consumo apela a las familias. «El adolescente se cree invencible. Es un probador nato. No podemos evitar que lo prueben, pero sí que continúen, explicándoles que este hábito les coarta su libertad y les va a limitar muchísimas cosas», aduce Notario.

Venta en redes sociales

Un estudio reciente, publicado en la revista ‘Nicotine and Tobacco Research’, alerta de cómo algunos establecimientos utilizan Tik Tok para vender cigarrillos electrónicos a niños. Los usuarios que promocionan estos artículos suelen utilizar hashtags como #puffbundles para disfrazar los productos de vapeo incluyendo otros productos como brillo de labios y dulces en los paquetes a la venta.

En septiembre de 2023, los investigadores recopilaron 475 videos de TikTok en inglés publicados entre el 1 de julio de 2022 y el 31 de agosto de 2023. Identificaron hashtags populares relacionados con los cigarrillos electrónicos, incluidos #puffbarss, #geekbar, #elfbar. Luego redujeron los hashtags a aquellos específicos de las ventas en línea de cigarrillos electrónicos (#discreetshipping, #puffbundle, #hiddennic).

Encontraron que el 50,4% de los estudios de videos anunciaban marcas populares de vapeo y el 45% incluían productos de cannabis. Alrededor del 28,6% de los productos anunciados se describieron como «empaquetados», el 8,7% indicó que los dispositivos estaban «ocultos» y el 6% especificó que era posible el envío internacional. Los videos dirigieron a los clientes a otras plataformas de redes sociales, con mayor frecuencia (57,5%) Instagram, para utilizar servicios como Telegram para comprar productos electrónicos de nicotina.

El estudio indicó que los proveedores, ya fueran individuos o empresas, a menudo evaden las restricciones legales locales, estatales o nacionales sobre las ventas y publicidad de productos de vapeo a menores al crear lo que TikTok usa como etiqueta #puffbundles o #vapebundles. Estos paquetes a menudo incluyen otros productos inocuos (dulces, pestañas postizas y brillo labial), por lo que no parecen ser dispositivos de vapeo en absoluto.

Entre los videos publicados sobre la venta de productos de vapeo en TikTok, casi la mitad (45,2%) anunciaban que no requerían verificación de edad del comprador. Ningún video indicó que los clientes necesitaban proporcionar una identificación para comprar o aceptar el paquete de productos de vapeo enviado por correo.

«Los padres deben ser conscientes de que los niños pueden recibir productos de cigarrillos electrónicos por correo. Si su hijo recibe un paquete de uñas postizas, pestañas, brillo de labios o incluso algo que parece fuera de lo normal, como zapatillas de casa, abra los productos e inspeccione minuciosamente. Puede estar dentro de un coletero con cremallera o en la suela de un par de zapatillas. Además, los formuladores de políticas y las agencias encargadas de hacer cumplir la ley deben ser conscientes de que estos productos se envían internacionalmente, lo que significa que las personas están eludiendo las leyes sobre el tabaco en varios países«, advierte Page Dobbs, autor principal del artículo.

Desconocimiento

Otro de los factores que juegan a favor del acceso de los menores a estos sistemas es que en muchos casos en las familias hay un gran desconocimiento sobre este producto y sus riesgos para la salud. Hay padres que piensan que son inocuos. Hasta el punto de que el año pasado vimos cómo se regalaban para la Comunión de una niña, en un vídeo que se hizo rápidamente viral. «Población que quizá no se había planteado fumar ve esto como una especie de juego y, como lo hace mucha gente a su alrededor e incluso lo publicita algún influencer, no perciben el riesgo«, señala la dolctora Fidalgo.

Los cigarrillos electrónicos llegaron al mercado español en el año 2013, presentándose como un producto ‘más saludable’ que el tabaco convencional que podía ayudar a dejar de fumar o reducir el consumo de tabaco. Sin embargo, hoy en día no existe evidencia científica suficiente para afirmar que estos dispositivos resultan efectivos como herramienta para la cesación tabáquica. Y aunque el 45% de los adultos usuarios de cigarrillos electrónicos en España declaran utilizarlos con la intención de reducir o abandonar el consumo de tabaco, el uso de estos dispositivos se ha disparado entre los más jóvenes.

EVALI, la enfermedad del vapeo

La doctora Fidalgo explica que, en las charlas en colegios, algunos alumnos manifiestan que «su padre, su madre o algún familiar se ha desenganchado del tabaco por el uso de vapeadores, y piensan que son inocuos y no perjudiciales para la salud». Frente a esta percepción, los pediatras explican sus compuestos tóxicos y las enfermedades con las que se puede relacionar, como cáncer, afecciones cardiovasculares, irritación de las vías respiratorias «y una enfermedad que ya está descrita como la enfermedad del vapeo y se llama EVALI«, detalla la pediatra.

Esta enfermedad se describió en 2019 en EE.UU., cuando se observó un elevado número de ingresos de jóvenes con lesiones pulmonares asociadas a casos de vapeo (2.807 personas ingresadas con 68 fallecimientos). Los investigadores consideraron que se trataba de sustancias como el acetato de vitamina E, y existen dudas de que pudieran influir los atomizadores o calefactores.

«No debemos olvidar que el aerosol generado al usar un cigarrillo electrónico contiene más de 200 sustancias tóxicas y algunas de ellas son cancerígenas«, alertan también desde el Grupo de Trabajo de Tabaco de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

La OMS sabe que los jóvenes son público objetivo de estos nuevos productos y por eso la campaña de este año del Día Mundial sin Tabaco tiene como lema ‘Proteger a los jóvenes de la interferencia de la industria tabacalera’.

«Desde el punto de vista de control del tabaquismo, el principal problema ahora es el tema de los cigarrillos electrónicos, que ha demostrado que representa una puerta de entrada de los jóvenes en el tabaquismo porque acceden de forma fácil a estos productos», explica Carlos Rábade. El experto advierte de que estos sistemas de vapeo »normalizan el gesto de fumar«. Muchos de ellos, además, contienen nicotina y eso facilita la adicción y el paso al tabaco convencional. »Si no se toman medidas, esto va a impedir que se reduzca la prevalencia del tabaquismo, que ahora mismo provoca 150 muertes al día en España. Si no ponemos un freno, estamos creando una generación de jóvenes adictos a la nicotina«, avisa Rabade.

Además de la nicotina que contienen la mayoría, los cigarrillos electrónicos y el ‘vapor’ (aerosol) que producen contienen sustancias químicas nocivas como los anticongelantes (hechos de uno o dos químicos: propilenglicol o etilenglicol), dietilenglicol y agentes carcinógenos como las nitrosaminas que pueden provocar cáncer, exponen desde la web del Ministerio de Sanidad.

Los estudios han demostrado además que algunos de los sabores contienen diferentes niveles de un químico llamado diacetilo que se ha relacionado con una enfermedad pulmonar grave llamada bronquiolitis obliterante; y formaldehído, una sustancia causante de cáncer que puede formarse si el e-líquido se sobrecalienta o no alcanza el elemento calefactor (conocido como «dry-puff»), explican en la web de la Sociedad Americana del Cáncer.

Precisamente, una de las peticiones del CNPT es que la regulación del tabaco obligue a incluir la composición de estos productos para que el consumidor esté informado. Además, el ‘vapor’ que desprenden los vapeadores también contiene sustancias tóxicas que pone en riesgo al que lo respira de segunda mano.

Equipararlo al tabaco convencional

Desde las sociedades científicas se pide que se equiparen estos productos al tabaco convencional para que tengan la misma regulación, de forma que se vaya restringiendo el acceso: que solo se puedan vender en estancos, con control de edad, que se le apliquen medidas impositivas. Con la normativa actual, estos productos pueden venderse en diferentes establecimientos, puede utilizarse en interiores de hostelería y no tienen ningún impuesto especial en su precio.

«La misma regulación que existe para el tabaco debería aplicar para estos dispositivos, con independencia de si tienen nicotina o no. Aunque no contengan nicotina, llevan otras sustancias que al inhalarse generan problemas y afectación a nivel de vías respiratorias, inflamación, aumento del riesgo de infecciones, problemas a largo plazo de enfermedades respiratorias crónicas. Es un problema de salud pública muy importante«, señala el doctor Rábade.

El pasado 30 de abril, el Ministerio de Sanidad aprobó el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027, que contempla el desarrollo de distintas medidas para regular aspectos como la publicidad, el patrocinio y la promoción del tabaco y productos relacionados. Se busca equiparar la promoción y publicidad de los cigarrillos electrónicos al tabaco convencional, un importante paso adelante para reducir su consumo y evitar que estos productos atraigan la atención de la población más joven, por ejemplo, eliminando sus aromas y sabores, pues son puerta de entrada al consumo de tabaco convencional.

Las sociedades científicas insisten en la necesidad de seguir avanzando en el desarrollo de medidas de control del tabaquismo, como el empaquetado neutro, el aumento del precio de todos los productos de tabaco, el control de su promoción y publicidad en las redes sociales y plataformas de streaming, así como la equiparación de todos los dispositivos de vapeo y nuevos productos al tabaco convencional.

«Somos positivos porque hay voluntad del Ministerio de afrontar este problema. Es necesario un desarrollo legislativo y meter en el mismo vapeadores, desechables y no desechables, los que tienen nicotina y los que no, porque todos son puerta de entrada al tabaquismo. Todas las medidas de los últimos 30 años se pueden venir atrás con el acceso a este tipo de productos», asegura el doctor Rábade.