La derrota en Glasgow, una herida reciente en el corazón de España

En el imaginario de un deporte tan antiguo como el fútbol, la selección escocesa destaca por el bravo ambiente de Hampden Park, su centenaria rivalidad con la vecina Inglaterra (las dos selecciones más viejas que existen), o el talento de sus dos grandes leyendas: Kenny Dalglish y Jimmy Johnstone; pero colectivamente siempre sobrevoló sobre Escocia una idea de equipo tosco, poco imaginativo. Nunca pasaron a la ronda eliminatoria de una Eurocopa o un Mundial (por cierto, una competición que desconocen en este siglo XXI), y en últimas tres décadas simplemente fueron actores secundarios en fases previas y tediosos parones internacionales en pleno fútbol de clubes. Al fin regresaron al escenario principal en la pasada Euro, donde a lomos de su técnico actual, el exayudante de José Mourinho en el Chelsea Steve Clarke, perdieron sus dos partidos en Glasgow y arañaron un meritorio empate precisamente ante Inglaterra en Wembley. Obviamente, su torneó acabó en la fase de grupos.

El discreto papel escocés en su Euro arrastró un sinfín de críticas hacia el fútbol de repliegue y pelotazo mostrado; poco más podía hacer Clarke con una plantilla con carencias técnicas evidentes en campo rival. Sin embargo, Escocia empezó a construir una coraza desde el fracaso, ganó siete encuentros seguidos en la clasificación para la reciente Copa del Mundo y cayó en la repesca ante Ucrania.

Su estado de ánimo viró por completo al son de la reinterpretación de su fútbol. El repliegue amurallado sobre su área ha dejado paso a una defensa basada en la presión alta (cuando el rival inicia una salida de balón trasera) o intermedia. En la faceta ofensiva, esta Escocia busca las transiciones veloces por banda, su principal foco de peligro.

A un paso de Alemania 2024

Además, los resultados confirman su cambio: la selección escocesa ha sumado los tres puntos en los cinco encuentros que ha disputado en el grupo A de la fase de grupos de la Eurocopa. Es más, una nueva victoria ante España les clasificaría sin más rodeos a Alemania 2024.

Precisamente frente a la selección dirigida por Luis de la Fuente, Escocia vivió una de sus últimas grandes noches. Bajo un Hampden Park abarrotado, España fue víctima de la intensidad y el contragolpe local. La herida fue profunda por la banda derecha, donde primero Pedro Porro (sustituido al descanso y ausente desde entonces en las listas españolas) y luego Dani Carvajal, sucumbieron ante la fugacidad de hombres como el genial carrilero zurdo del Liverpool y capitán escocés, Andy Robertson, y el también lateral Kieran Tierney (usado en la defensa de tres por Clarke), futbolista del Arsenal que juega en calidad de cedido en la Real Sociedad desde este mismo curso. Este último, después de un inicio ilusionante en San Sebastián, no estará esta tarde en Sevilla debido a una lesión muscular.

Asimismo, en aquella derrota española por dos goles a cero, también brillaron futbolistas como Scott McTominay (centrocampista del Manchester United y autor de ambos goles), John McGinn (pulmón de la medular del Aston Villa de Emery) y el ariete Lyndon Dykes (QPR), un dolor de cabeza para David García en el día de su debut internacional. No estuvo sobre el césped el pasado 28 de marzo Billy Gilmour, pivote del Brighton y futbolista con más calidad de la plantilla escocesa.