Los catalanes gastan 20 litros menos de agua al día con el plan antisequía

A mediados de agosto, y con los nuevos datos de las cuencas internas recién salidos del horno, se puede afirmar que la mayoría de catalanes están cumpliendo con las restricciones impuestas por la sequía. Por difícil que sea vigilar quién llena piscinas vacías y quién riega abundantemente sus jardines, los últimos datos recopilados son positivos, o al menos, así lo ven los responsables de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA). Hay excepciones, claro. Pero en líneas generales, se está usando menos agua este verano que el anterior. Y en muchos casos, se ha gastado menos en julio que en junio.

La gran mayoría de ciudades han reducido su consumo unos 20 litros por persona y día de media

Un dato muy gráfico que lo ilustra: los municipios abastecidos por el sistema Ter-Llobregat —más de 5,5 millones de personas, Barcelona incluida— gastaron 209 litros por día y persona en julio de 2022, mientras que este año, han consumido de media 188 litros por persona y día.

Los pueblos de zonas turísticas de montaña y la Costa Brava también han reducido su consumo si nos fijamos en los promedios, aunque es verdad que algunos de ellos se siguen pasando de la raya. La única unidad hidrológica que ha empeorado el consumo de forma preocupante es la abastecida por el acuífero Fluvià-Muga, en el interior del Alt Empordà, un conjunto de municipios que precisamente se encuentran en la fase de emergencia por sequía —el peor escenario posible—.

La ACA considera que los pueblos incumplidores todavía tienen margen de trabajo para mejorar sus datos

Aprovechar el impulso

Ante un horizonte de sequías crónicas, el buen cumplimiento de los datos arroja un interrogante: ¿si hemos podido ahorrar así, los datos de los siguientes veranos deberían ser como los de este, aunque haya más agua disponible? Algunas voces dentro de la Conselleria d’Acció Climàtica no lo ven descabellado. Dante Maschio, portavoz de la entidad Aigua és Vida, va un paso más lejos: «Los datos de este verano demuestran que hay mucho margen de reducción. No podemos retroceder, pero todavía se puede hacer más. Se debería dar un paso en el aprovechamiento de las aguas grises de los edificios».

Si se observa al detalle el mapa de los consumos, resaltan algunos lugares donde no se sigue la tónica general. «Varios pueblos que exceden los topes establecidos se quejan de que lo tienen muy difícil para cumplir, pero la realidad demuestra que otros pueblos, en algunos casos colindantes con estos que no obedecen, sí han conseguido reducir el gasto de agua«, afirma Enrique Velasco, jefe de recursos hídricos de la ACA. Velasco considera que ahorrar lo que se pide no es una utopía: «Se puede lograr. A lo mejor no es sencillo, pero es viable cumplir».

«Los datos de este verano demuestran que ahorrar más agua es posible. Ahora no podemos volver atrás»

Dante Maschio, Aigua és Vida

El color de la hierba de muchos jardines, marrón y amarillento, evidencia que hay más consciencia que unos meses atrás. Aun así, hay un denominador común que coincide en varios de los incumplidores. En casi todos los casos, los pueblos con un gran dispendio de agua tienen urbanizaciones o una clara mayoría de casas unifamiliares con jardín, si bien es cierto que hay lugares donde el agua se utiliza para dar de beber al ganado y se computa como si se tratase de un uso doméstico. La ACA admite que ha de acabar de «cocinar» los datos para que sean más veraces.

Agosto, prueba de fuego

Las comarcas con más municipios ‘rebeldes’ son el Alt y el Baix Empordà, la Cerdanya, Osona, el Berguedà, la Cerdanya, el Ripollès, Igualada o el Baix Penedès. «Los consumos de agosto serán una prueba de fuego», advierte Velasco. El consumo en el área metropolitana bajará porque mucha gente se marcha de sus casas por vacaciones.

Las comarcas con más municipios ‘rebeldes’ son el Alt y el Baix Empordà, la Cerdanya, Osona o el Baix Penedès

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Además, las zonas con urbanismo vertical lo tienen más fácil para consumir menos. «Habrá que analizar si en otras zonas se mantiene el esfuerzo realizado hasta el momento», apunta Velasco. Durante lo que queda de agosto, no se decretarán nuevas medidas. Sin embargo, los consumos de agua por municipios ponen diversas cuestiones sobre la mesa, unos debates que la ACA deberá afrontar a medio plazo.

¿Se debe modificar el plan de sequía actual para promover el ahorro cuando las reservas todavía resisten? ¿Se deberán delimitar nuevas unidades hidrológicas, más al detalle, para ser más quirúrgicos a la hora de aplicar restricciones? En los próximos meses o años lo sabremos, pero fuentes de la ACA ya reconocen que están analizando algunas de estas posibilidades.