25 años del estreno de ‘Matrix’ en EE.UU.

La fascinación del ser humano ante las capacidades aparentemente ilimitadas de la inteligencia artificial viene de lejos, hasta el extremo de que Ramon Llull ya planteó en el siglo XIII que el razonamiento podía implementarse en un artefacto mecánico, la Ars Magna. El término ‘inteligencia artificial’, tal como lo conocemos ahora, fue acuñado en 1956 por el matemático John McCarthy en la histórica conferencia de Dartmouth, destinada a aclarar y unificar conceptos sobre lo que entonces solo se conocía como “máquinas pensantes”. Así que la reflexión sobre los límites de las inteligencias artificiales no es un fenómeno surgido hoy, aunque, ciertamente, las asombrosas prestaciones de aplicaciones como ChatGPT, Dall-E o Sora, han avivado el debate sobre sus virtudes, sus límites y, por supuesto, sus peligros.