Muchos analistas creen que la compra a gran escala de deuda por parte del BCE, aprobada con muchas desganas y expresamente restringida a la situación de emergencia que plantea la pandemia, podría acabar siendo una constante. Ahora es oficial: el BCE no pretende reducir completamente sus obligaciones, lo que peligrosamente le convierte a un emisor europeo en un agente de financiación pública. En la presentación de su nueva política monetaria de mercado, el BCE informó que esta herramienta se beneficiaría de la seguridad, porque los efectos secundarios no deseados ahora sólo serían tolerables en períodos de crisis extrema. Mientras que el BCE ahora no quiere comprar bonos monetarios y el banco financiero se está familiarizando con…
El BCE tendrá una tarjeta de bonificación estructural


