Espermidina, un suplemento antiedad que logra mejorar la fertilidad en ratones… y quizás también en mujeres

Espermidina, un suplemento antiedad que logra mejorar la fertilidad en ratones… y quizás también en mujeres

La disminución de la fertilidad en ratones mayores se ha conseguido revertir dándole a los animales un compuesto que ya se encuentra en la mayoría de las células vivas. El proceso también ha conseguido que las camadas sean más grandes. Los hallazgos, publicados en la revista ‘Nature Aging’, ofrecen pistas que podrían ayudar al desarrollo de tratamientos para mujeres con problemas de fertilidad.

Las posibilidades de quedar embarazada, de forma natural o con tecnología de asistencia como la fertilización in vitro (FIV), se reducen con la edad. Esto se debe a las células reproductivas de los ovarios llamadas ovocitos, que se deterioran y disminuyen en número a lo largo de la vida.

Se ha demostrado que una molécula llamada espermidina, aislada por primera vez del esperma pero que ahora se sabe que tiene funciones en muchos tipos de células, alarga la vida útil de levaduras, moscas, gusanos y células inmunes humanas.

El aumento de la ingesta dietética de espermidina también se ha relacionado con la reducción de los problemas relacionados con la edad en animales de laboratorio, incluidas las enfermedades cardiovasculares en ratones y el deterioro cognitivo en las moscas de la fruta. Pero sus efectos sobre el envejecimiento de los ovocitos no estaban claros.

El último estudio descubre el potencial de la molécula para abordar importantes obstáculos en la medicina reproductiva, afirma para Nature Alex Polyakov, especialista en fertilidad de la Universidad de Melbourne en Australia. «Esta investigación es innegablemente innovadora».

Jóvenes y viejos

Para el estudio, Bo Xiong, biólogo reproductivo de la Universidad Agrícola de Nanjing en China, y sus colegas compararon muestras de tejido ovárico de ratones jóvenes y de mediana edad y descubrieron que los ratones más viejos tenían mucha menos espermidina en sus ovarios. Los ratones más viejos también tenían ovocitos de peor calidad y folículos más degenerados, estructuras en los ovarios que contienen ovocitos y los liberan durante la ovulación.

Para explorar si estas observaciones estaban relacionadas, los investigadores inyectaron espermidina a algunos de los ratones más viejos y compararon sus ovocitos con los de los ratones de control. Los ovocitos en ratones potenciados con espermidina se desarrollaron más rápidamente y tenían menos defectos que los de los ratones envejecidos no tratados.

Los ratones que recibieron el suplemento también tenían más folículos, una medida utilizada a menudo en humanos para estimar la cantidad y la calidad de los ovocitos. Esto sugirió que la espermidina retardaba la degeneración de los folículos con la edad. Incluso cuando los investigadores administraron espermidina en agua potable en lugar de mediante una inyección, aun así revirtió los signos del envejecimiento de los ovocitos.

Mejoró la tasa de éxito en la formación de embriones

El refuerzo de espermidina también mejoró la tasa de éxito en la formación de blastocistos, las bolas fertilizadas de células en división que se convierten en embriones. Y los ratones mayores que recibieron el compuesto y luego concibieron de forma natural produjeron aproximadamente el doble de crías por camada que los ratones mayores de control.

Luego, Xiong y su equipo investigaron el mecanismo detrás de los efectos de la espermidina. Al observar que los ovocitos de ratones no tratados no eliminaban las mitocondrias dañadas (los componentes productores de energía en las células) tan eficientemente como lo hacían los ovocitos más jóvenes, secuenciaron el ARN de las células. Descubrieron que los genes relacionados con la producción de energía celular y los procesos que limpian los desechos celulares tenían diferentes patrones de expresión en ratones jóvenes, ratones mayores y ratones mayores que habían recibido espermidina.

En ratones enriquecidos con espermidina, los ovocitos recuperaron su capacidad para eliminar los componentes rotos. El compuesto también pareció mejorar la función de las mitocondrias sanas en ratones envejecidos. El efecto fue similar en ovocitos de cerdo envejecidos en una placa de laboratorio que fueron sometidos a estrés, lo que sugiere que el mecanismo de acción de la espermidina podría ser consistente en todas las especies. «Aunque conocíamos las propiedades antienvejecimiento de la espermidina, todavía nos sorprendieron sus notables efectos», dice Xiong.

Limpieza celular

Cuando los investigadores trataron ovocitos cultivados en laboratorio con una molécula que inhibe el proceso de limpieza de las mitocondrias, descubrieron que las células tratadas con espermidina maduraron mucho más lentamente que aquellas que no fueron tratadas con nada en absoluto, lo que sugiere además que el compuesto funciona con el proceso de limpieza celular para ofrecer sus efectos antienvejecimiento.

Los resultados sugieren que la espermidina podría ser un prometedor potenciador de la fertilidad, afirma Xiaopeng Hu, biólogo reproductivo de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, en China. Pero antes de que llegue a las clínicas, los investigadores deben investigar su seguridad, sus efectos secundarios y cómo las distintas dosis afectan otros procesos del cuerpo, como la función de las células y los órganos, afirma.

Jeremy Thompson, biólogo reproductivo de la Universidad de Adelaida, en Australia, está de acuerdo. «La verdadera prueba será cuando se llegue a ensayos clínicos bien diseñados y realizados».

El siguiente paso para Xiong y su equipo es probar el potencial de la espermidina para mejorar la fertilidad en ovocitos humanos en el laboratorio, investigando dosis seguras y efectivas. Es importante administrar la dosis correcta, ya que el estudio también demostró que cantidades excesivas de espermidina conducían a ovocitos de peor calidad en ratones. «Necesitamos ensayos clínicos precisos para abordar estas preocupaciones antes de que se pueda aplicar la espermidina para aumentar la fertilidad en humanos», afirma.