Llenar el coche de desconocidos un domingo a la siete de la mañana: el caos de Rodalies refuerza la solidaridad entre usuarios

Pocos rasgos identitarios tan fuertes como el de ser viajero diario -casi rehén- de Rodalies. Solo los usuarios que hace años que dependen del tren para llegar a sus puestos de trabajo [y, mucho más importante, regresar a sus hogares después]Se puede escuchar que esta afirmación no es exagerada en toda su grandeza, pero lo que pertenece al soufrido colectivo –millas en todo el área metropolitana de Barcelona– les hacen falta pocas palabras para identificación, uncerrese y abrazarse en el desproposito. La solidaridad surgió este domingo para intentar superar la epidemia multiorgánica que sufrió Rodalies en la última hora de la misma.