Lo abusó un cura y fue al Vaticano para impedir que asuma un arzobispo sospechado de encubrimiento

Una víctima del cura platense Eduardo Lorenzo, el sacerdote que fue acusado de pedofilia y terminó suicidándose, viajó al Vaticano. Lo que busca es evitar que ejerza en uno de los máximos cargos de la Iglesia Católica el ex arzobispo de La Plata, Víctor «Tucho» Fernández, a quien considera un encubridor del sacerdote denunciado por más de cinco chicos que iban a su parroquia.

Diego Pérez (32), la víctima que tenía 16 años cuando ocurrieron los abusos, viajó el martes a Roma, vía Ezeiza, acompañado por el abogado Sergio Salinas, de la Red Internacional Contra el Abuso Infantil Eclesiástico ECA (Ending Clergy Abuse) y querellante de las víctimas del Instituto Próvolo.

En la mañana de este jueves, el joven que sufrió vejaciones y torturas, participará de una protesta a metros de la basílica de San Pedro, frente a la Congregación de la Doctrina de la fe, dentro del Vaticano, donde ha sido designado el arzobispo Fernández, uno de los curas más cercanos al Papa Francisco.

Víctor Manuel Fernández, nombrado por el papa Francisco como el nuevo prefecto de la Doctrina de la Fe, Foto: EFE/Víctor Manuel Fernández

El abogado Salinas explicó que el viaje de la víctima argentina fue financiado por ECA, entidad que lucha contra el abuso clerical. “Somos unas 30 personas, desde distintos países, que integramos esta red contra los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y monjas”, detalló horas antes de participar del escrache a Férnandez.

Sobre la víctima, el abogado contó a Clarín: “Este viaje ha sido muy movilizante para Diego porque ha revivido todo el terror que sufrió cuando era un adolescente”.

El ex arzobispo Fernández, que ahora será nombrado cardenal, fue designado el 1 julio de 2023 como Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional.

Al hacer pública su designación, la oficina de Prensa del Vaticano, publicó la carta que el Papa Francisco le dedicó a Fernández.

“Aumentar la inteligencia y la transmisión de la fe al servicio de la evangelización, de modo que su luz sea criterio para comprender el significado de la existencia, sobre todo frente a las preguntas que plantean el progreso de las ciencias y el desarrollo de la sociedad”, es esta, según el Papa Francisco, la finalidad principal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Consejos del Papa

“Querido hermano: Como nuevo Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe te encomiendo una tarea que considero muy valiosa. Tiene como finalidad central custodiar la enseñanza que brota de la fe para dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan y condenan”, comienza la carta del Sumo Pontífice dirigida a quien fuera uno de los sacerdotes más cercanos.

“El Dicasterio que presidirás en otras épocas llegó a utilizar métodos inmorales. Fueron tiempos donde más que promover el saber teológico se perseguían posibles errores doctrinales. Lo que espero de vos es sin duda algo muy diferente”, destaca.

Francisco le quita preponderancia al seguimiento de los casos de abusos sexuales: “Dado que para las cuestiones disciplinarias – relacionadas en especial con los abusos de menores – recientemente se ha creado una Sección específica con profesionales muy competentes, te pido que como Prefecto dediques tu empeño personal de modo más directo a la finalidad principal del Dicasterio que es guardar la fe”.

Más adelante, el pontífice señala: “Es bueno que tu tarea exprese que la Iglesia alienta el carisma de los teólogos y su esfuerzo por la investigación teológica, con tal que no se contenten con una teología de escritorio, con una lógica fría y dura que busca dominarlo todo”.

Y reclama: “Nos hace falta un pensamiento que sepa presentar de modo convincente un Dios que ama, que perdona, que salva, que libera, que promueve a las personas y las convoca al servicio fraterno”.

Las denuncias contra Lorenzo

El cura platense Eduardo Lorenzo se suicidó en diciembre de 2019, cuando se vio acorralado por las denuncias de abusos sexuales y un pedido de detención.

En la sede de Caritas La Plata, donde permanecía alojado, el sacerdote se pegó un disparo con un revólver en una habitación, a donde había sido derivado por las autoridades de la Iglesia cuando se destaparon los abusos a los que sometía a los chicos y adolescentes.

Lorenzo estaba acusado de por lo menos cinco casos de abusos contra chicos que participaban de actividades parroquiales en sedes eclesiásticas de la capital bonaerense, Olmos y Berisso. Ese mismo día que terminó con su vida, la Justicia había autorizado la detención del sacerdote, después de insistentes reclamos de los familiares de las víctimas.

La situación procesal del sacerdote se había complicado cuando llegaron las pericias psiquiátricas de peritos de la Suprema Corte. El estudio de la Oficina Pericial Forense bonaerense, concluyó que el imputado presentaba “rasgos psicopáticos, perversos, narcisistas y obsesivos”.

Los episodios que involucraban al religioso abarcan entre 1990 y 2008. Cinco hombres denunciaron ante la fiscal Medina situaciones similares: el sacerdote trababa una amistad y se convertía en confidente de las víctimas para luego someterlos a los abusos.

El religioso ya había sido denunciado en 2008 por tres jóvenes víctimas. Sin embargo, la investigación no avanzó. Fue archivada sin citar a los perjudicados, denunció el abogado querellante Juan Pablo Gallego.

Críticas al arzobispo

Cuando se conoció la muerte de Lorenzo, el entonces arzobispado de La Plata, Víctor «Tucho» Fernández, difundió una comunicación oficial con su firma. «La Comunidad arquidiocesana, ante la muerte de nuestro hermano Eduardo Lorenzo, que se quitó la vida después de largos meses de enorme tensión y sufrimiento, solamente nos cabe unirnos en oración por él para que el Dios de la vida lo reciba en el amor infinito”.

«El mismo Señor nos ayudará a comprender algo en medio de este misterio oscuro, y nos enseñará algo aún a través de este dolor», concluyó Fernández.

A los pocos días del suicidio del cura, quien arriesgaba una pena a 25 años en prisión, el arzobispo platense convocó a una misa de despedida de Lorenzo, en la iglesia Inmaculada Madre de Dios, de Gonnet, donde se hizo el responso.

Enterados, los familiares de las víctimas, realizaron una protesta por la actitud tomada por la máxima autoridad de la arquidiócesis de La Plata.

Fernández intentó acotar la trascendencia del episodio. “Estamos acá con el objetivo de rezar por el consuelo de los familiares del difunto”, explicó el responsable de la curia platense a un periodista del portal www.221.com.ar.

Jamás se acercó a las víctimas y sobre la investigación judicial, argumentó: “Nosotros colaboramos con la Justicia, eso lo puede decir la fiscal, esperando que se conociera la verdad. Lamentablemente la muerte cortó todo ese proceso”.